Cosa Pública

Espeja en 1904, según Casiano

(Transcripción de las páginas dedicadas a este pueblo, en el libro "Breve Reseña Geográfica, Histórica, y Estadística del Partido Judicial de Ciudad Rodrigo", de Casiano Sánchez Aires, publicado en 1904.)

Del verbo arcaico espejar (hoy despejar) que significa excombrar, hacer plaza y campo, tal vez por contraposición á la espesura de los montes que rodean la concavidad en que se halla.

Villa de buen clima y libre ventilación, estiéndese una legua de diámetro su término, regado por dos arroyos, al N. E. de Gallegos de Argañán, y á 3° 2’ long. occid., con poco mas de 12 minutos de diferencia en las horas.

Cubiertas de viñas y verjeles sus cercanías, produce cereales hortalizas (cebollas muy gordas), patatas, arbolado de pino, roble, encina y alcornoque, con pábulo para el ganado de cerda, lanar, cabrío y vacuno.

Industria.- La agrícola y pecuaria: elaboración de pan de tahona, obleas y barquillos, objetos de mimbre, construcción de carros y trillos, almacén de maderas y sal, arriería &.

Su Iglesia parroquial de S. Lino papa, pertenece á la categoría de entrada, siendo esta, con la de Santa Águeda y S. Juan Bautista las fiestas de gala en Espeja, amenizadas de ordinario con lidia de novillos, danzas y comedia que tienen fama de hábiles danzantes aquellos mocitos.

Hay dos buenos locales á la moderna, destinados a Escuelas de niños y niñas; y en el frontispicio del Cementerio, se leen estos vulgares, pero enfáticos versos –“Como me vés - te veras: - aquí te aguardo, - tú vendrás”.

Tiene una gran plaza de forma circular, y entre sus calles son de notar las de S. Sebastián, del Águila, Puente, Panillas y Fontana.

Historia.- En el teso de S. Cristóbal, á media legua del pueblo, se ven hoy día las ruinas y cimientos de una antigua ermita de esto Santo, destruida por los franceses; allí tomaron posiciones y se hicieron fuertes para atacar á Espeja, que sin condiciones de resistencia, ni más murallas que los pechos de sus moradores, se defendió heroicamente, por algún tiempo, hasta que al fin sucumbió, pero con gloria. Repuestos á los pocos días unos 40 ó 50 espejanos, capaces de tomar las armas, arremetieron contra el enemigo con tal brío, que los pocos hicieron huir despavoridos á los muchos á la inmediata población de Gallegos, quedando desde entonces en boga este cantar “Venganza Espeja ha jurado – á la enemiga francesa, - y yo le he jurado muerte, - ó me corto la cabeza”.

EN LA PLAZA DE ESTA VILLA, Y Á CORTA DISTANCIA DE LA IGLESIA, EXISTE UN SEPULCRO, DONDE YACE ENTERRADO EL JEFE INGLÉS QUE CONDUCÍA LA BRIGADA QUE TOMÓ A LOS FRANCESES LA PLAZA DE CIUDAD RODRIGO. (1)

Secretario: Miguel Alonso.- Econ. Nicolás Bustillo.- Instructor: Felipe Calvo, Manuela Muñoz.- Médico: José Benito.- Puesto de la Guardia Civil.

Vecinos: 239.- Edificios:335.- Habitantes: 1108.- Maestros: 2.- Distancia á la capital de provincia:19 leguas.- De partido:3.- Estación.

Agregados: Dehesita, Alcornocal, Matasedes, el Pinar, Águila, etc.

(1) La fiesta de Sta. Águeda corre de cuenta del bello sexo. Hecha la función religiosa por la mañana, se convidan entre si las mayordomas entrantes y salientes; sale luego una turba multa de mujeres, ya llegando a Villavieja, provistas do porongos llenos de vino, brindando con tragos a los hombres que encuentran, a cambio de una perrita ó perro; si se niegan, les quitan el sombrero; pero si sueltan la mosca les instan a la chupandina, cantándoles el porrón.
Los mozos tiznan con corcho quemado a las mozas; y los casados se exhiben aquel día parodiando los oficios mujeriles, como hacer media, hilar, cargar un cesto de ropa á la cabeza etc. todos disfrazados.
Por la tarde del mismo día de Sta. Águeda, las mayordomas convidan con altramuces á todo el pueblo congregado en la plaza, como a toque de campanilla, pagando el vino el municipio; ahora ya se han suprimido las tortillas de pega (con estopa ó salvados), que hasta hace pocos años servían de principio.
El día de la tornaboda uncen a los novios, colgándoles un arado.

Nota mía: Henry Mackinnon, general ingles a las órdenes de Wellington, murió en el asalto a Ciudad Rodrigo en la brecha grande el 19/1/1812, a consecuencia de la explosión de una mina. Su cuerpo fue encontrado en la muralla por sus soldados y trasladado a Espeja, donde fue enterrado con honores militares.

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