Cosa Pública

Iglesia de Villar de Ciervo

Iglesia de San Agustín, según José Ferreira (1):

Villar de Ciervo: Iglesia Villar de Ciervo: Iglesia Villar de Ciervo. Iglesia: Retablo Mayor Villar de Ciervo. Iglesia: altar lateral Villar de Ciervo. Iglesia: altar lateral Villar de Ciervo. Iglesia: altar lateral Villar de Ciervo. Iglesia: Frontal Antiguo Villar de Ciervo. Iglesia: Placa a Eloy Montero

La iglesia parroquial de Villar de Ciervo tiene como titular a San Agustín. Nació este santo en Tagaste (norte de áfrica) el año 354. Su madre, Santa Mónica, es recordada por las muchas oraciones y lágrimas que derramó por la conversión de su hijo. El nombre de su padre, Patricio, lo conocemos por sus escritos. Cuando ejercía de profesor en Milán conoció a San Ambrosio, obispo de esta ciudad, que influyó poderosamente en su conversión. A la edad de 33 años recibió el bautismo de manos de este santo obispo. Vuelto a su patria fue elegido obispo de Hipona. San Agustín nos ha legado numerosos escritos, sobre todo sermones y comentarios a la Sagrada Escritura; sin embargo, el libro más conocido es el de Las confesiones en el que nos describe el itinerario de su conversión.

Desde cualquier punto que se acceda a Villar de Ciervo, llama la atención la considerable dimensión de su iglesia parroquial y, sobre todo, la altura y esbeltez de su torre campanario. No es de extrañar ya que este pueblo ha tenido un buen número de habitantes.

En el siglo XVI, en el año 1565, en el memorial que se hizo con motivo de la construcción de un puente en Yecla de Yeltes se asignan a este pueblo 200 vecinos, lo que arrojaría, al menos, un millar de habitantes. Como todos los pueblos de la zona fronteriza, a causa de las sucesivas contiendas con Portugal, sufriría periódicas despoblaciones.

La iglesia tal como la conocemos hoy, a pesar de presentar un conjunto armónico, ha sido construida en distintas épocas.

Si nos situamos en la fachada meridional y observamos atentamente podemos describir los distintos momentos de su construcción. La parte mas antigua corresponde a la nave. En el exterior vemos los contrafuertes que refuerzan los arcos interiores; las pequeñas ventanas, alargadas y ahocinadas y rematadas en arco de medio punto. En la nave se abre al exterior una pequeña capilla cubierta de mortero, La portada, de medio punto, es muy sencilla de estilo renacentista. El pequeño atrio se hizo en el año 1965, recreciendo uno de los contrafuertes, como a primera vista puede observarse. Los modillones del muro quedan como testigo del atrio más grande sustituido por el actual.

El primer cuerpo de la torre se concluyó el año 1588. En el listado de canteros y maestros de cantería que nos facilita Emilio Piriz Pérez, en su libro La arquitectura gótica en la diócesis de Ciudad Rodrigo, se dice que Juanes de Huribarre, maestro de cantería, trabajó en la torre de la iglesia de Villar de Ciervo. A la muerte de éste continúa la obra García de Ruesga. La torre se construyó sobre los muros del último tramo de la nave. Como describe el autor que se acaba de mencionar, la torre pertenece al tipo prismático rectangular; este tipo de torres adquirió un gran desarrollo en los siglos XV y XVI. Entre ellas se pueden citar las de Villavieja, Tamames, Bañobárez, huero, Villar de la Yegua, etc.

La torre presenta grandes semejanzas con las de Ituero de Azaba y Villar de la Yegua. Esta, construida unos cuarenta años más tarde, es de mayores dimensiones y más esquemática en su decoración. Una bóveda de cañón forma un atrio donde se abre una puerta Torre adintelada que da acceso a la iglesia. Los únicos vanos son dos pequeñas saeteras que nos revelan el carácter defensivo de la misma. Las esquinas se rematan con dos gárgolas cilíndricas.

Si en el siglo XVI se levantaron la mayoría de las iglesias de la diócesis, el siglo XVIII fue el de ampliaciones y mejoras. En este siglo, sobre la torre que hemos descrito, se construyó la torre-campanario, la capilla mayor y la sacristía nueva. Observada desde fuera la capilla mayor consta de dos cuerpos, el más elevado corresponde a la cúpula y el otro al presbiterio. En el primero se abre un ventanal rectangular y en el segundo un ojo de buey ligeramente lobulado. Esta simple observación nos habla de épocas diferentes.

Situados en el interior vemos la nave, que, corno se ha dicho ya, es la parte más antigua; consta de cuatro tramos más el medio que ocupa el coro. Ocho esbeltas columnas, adosadas al muro sostienen los cuatro amplios arcos. Una doble imposta, que marca los capiteles de las columnas, recorre los muros, y se continúa por el hueco de la torre. En el segundo tramo, a ambos lados se abren dos pequeñas capillas cubiertas con bóvedas de cañón, La del lado de la epístola está dedicada a la Virgen del Rosario y la del lado del evangelio al Cristo de los Cuadrado.

El arco triunfal da paso a la capilla mayor; en la clave de este arco tenemos la fecha: 1790. Hay quienes piensan que, por la cercanía a esta fecha del terremoto de Lisboa, 1775, la capilla mayor quedaría muy dañada o se hubiese caído motivando la construcción de la capilla actual. Es más verosímil, que por estabilización o crecimiento de la población y una situación económicamente mejor, se hiciese una ampliación y mejora, como el enlosado de toda la iglesia. La pila bautismal es también de esta época.

La capilla mayor se divide en dos cuerpos; el primero cuadrangular, cubierto por una cúpula sobre pechinas. El que corresponde al presbiterio es rectangular y se cubre con bóveda de cañón sobre arcos lunetos.

La sacristía nueva, situada al lado septentrional, construida al tiempo de la capilla mayor está cubierta por dos sencillas bóvedas de aristas separadas por un arco perpiaño que descansa sobre grandes ménsulas.

Retablos e imágenes: el retablo mayor se hizo en Ciudad Rodrigo en el año 1900. (En el libro de fábrica que va de 1856 a 1954, en depósito en el Archivo Diocesano, consta el carpintero que lo hizo y el precio del mismo). Es un retablo de estilo neoclásico, en banco alto se apoyan cuatro columnas estriadas rematadas en capitel corintio, delimitan las tres calles en las que hay cinco hornacinas. En el centro está la imagen de San Agustín vestido con hábito de monje y tocado con mitra; en la mano izquierda sostiene la maqueta de la iglesia y en la derecha tiene el báculo. A ambos lados están las imágenes de San Pedro, que lleva en una mano las llaves y en otra un libro abierto, y San Pablo que sostiene también un libro habiendo perdido la espada que llevaría en la otra mano. Estas imágenes son de estilo barroco comarcal. Las imágenes del Corazón de Jesús y San José son modernas, de poco valor artístico. El retablo se remata en un frontón triangular; en el centro se representan símbolos de la iconografía de San Agustín: báculo, mitra y corazón.

Anteriormente debió existir en este lugar un retablo barroco; de él formarían parte un frontis de madera tallada, pintada y policromada y un sagrario dorado y policromado que tiene tallado en la puerta el cordero del Apocalipsis y que se conservan aún.

La capilla de la Virgen del Rosario tiene un retablo barroco dorado con dos columnas salomónicas adornadas con racimos y hojas. La única hornacina alberga una imagen de escayola de la Virgen. Anteriormente hubo una imagen de vestir.

La capilla del Cristo de los Cuadrado recibe este nombre de la familia de este apellido. El retablo es barroco de columnas salomónicas, ordenado todo él en torno a la hornacina donde se encuentra la imagen del crucificado. Su dorado y policromado son pobres. Se remata con el escudo de los Cuadrado. La imagen es buena, clasificada en la escuela del barroco comarcal. Los demás retablos e imágenes tienen poco valor, aunque hay que destacar la de San Antonio Abad, protector de los animales, de talla policromada de la misma escuela de las anteriores.

Heráldica: sobre la capilla de los Cuadrado hay dos escudos esculpidos, deteriorados posiblemente cuando se picó el encalado que recubría toda la cantería interior de la iglesia. Se adivina por las formas que se trata del mismo que en el exterior de esta capilla se conserva en buen estado. Pertenece a la mencionada familia y está formado por cuadros en banda enmarcado en cueros recortados. En el exterior, en el testero de la iglesia, a modo de escudo están esculpidos una mitra y corazón, simbología del patrono de la parroquia.

Pintura: en ambas capillas ha habido pinturas, de las que sólo se conserva, en la capilla del Rosario, medio círculo y medio jarrón con flores. Los otros tres se han perdido totalmente. Un poco más de suerte corrieron dos de los cuatro óvalos de la capilla de los Cuadrado, salvándose de la piqueta. En ellos se representan en pintura negra y gris los evangelistas San Lucas y San Juan. Estas pinturas nos recuerdan los grabados de libros antiguos.


Notas:

(1). Puerto Seguro y su Entorno. Por José Ferreira Suárez y Gabriel Sevillano Ledesma. Diputación de Salamanca. ISBN 84-7797-208-7

  • Diseño: © J. Sevillano