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Villar de Ciervo: Sacristía de Camporredondo

Sacristía de Camporredondo, según José Ferreira (1):

Villar de Ciervo: Sacristía de Camporredondo Villar de Ciervo: Interior de la Sacristía de Camporredondo Villar de Ciervo: Interior de la Sacristía de Camporredondo Villar de Ciervo: Puerta principal de la Sacristía de Camporredondo Villar de Ciervo: Grutescos de la puerta principal de la Sacristía de Camporredondo Villar de Ciervo: lucillos sepulcrales de la Sacristía de Camporredondo Villar de Ciervo: lucillo sepulcral de la Sacristía de Camporredondo Villar de Ciervo: grutescos del arco del sepulcro de la Sacristía de Camporredondo

A medio camino en la carretera que va de Aldea del Obispo a La Bouza se encuentra la Dehesa de Camporredondo.

Camporredondo figura en los libros de registro como un despoblado que en alguna época tuvo jurisdicción propia. Así se desprende del Catastro de Ensenada. Al quedar yermo y desierto por el abandono de sus vecinos fue adscrito jurídicamente al municipio de Villar de Ciervo y su término redondo pasó a ser propiedad de la familia de los Castro de Ciudad Rodrigo con el nombre de Dehesa de Camporredondo.

Adentrándose en esta dehesa descubrimos las ruinas de una capilla llamada “La Sacristía”. Esta capilla está situada hacia la parte de Portugal, junto al río Turones. Es un enigma el origen de esta pequeña ermita, ya que no se encuentra referencia alguna hacia ella en ninguno de los archivos eclesiásticos de la diócesis. Esto puede deberse a dos razones: a que fuera una capilla privada perteneciente a alguna casa noble o que estuviera bajo la jurisdicción de la iglesia portuguesa.

Parece más verosímil la primera de aquellas dos opciones y ello conllevaría a que fuera aquella casa noble la que construyera o remodelara la antigua iglesia transformándola en capilla particular. Lo que se conoce como sacristía no sería más que una capilla sepulcral para acoger los restos de sus familiares difuntos.

En la iglesia podemos distinguir tres partes. Una primera que correspondería a la nave principal, una segunda a la capilla mayor y por último una capilla sepulcral con una puerta de acceso a la misma.

Las paredes de toda ella están formadas por una doble fila de sillares cuyo intermedio está relleno de argamasa.

La nave principal tiene unas medidas de 6,5 x 4,5 metros. La puerta principal está formada por un arco de medio punto de escasa altura, compuesto por cinco dovelas en cuyo intradós están labrados diversos grutescos. En la clave aparece un escudo con un búcaro de azucenas.

La capilla mayor está separada de ella por un arco y sus dimensiones son ligeramente más pequeñas que la nave principal, 4,70 x 4 metros. En su exterior se encuentran restos de contrafuertes por lo que pudo estar cubierta por una bóveda de crucería.

En la pared sur se abre una puerta con un arco conopial que comunica con una pequeña estancia, comúnmente conocida como sacristía, pero que más bien parece haber sido una capilla sepulcral.

Esta cámara de planta cuadrada, 2,5 x 2,5 metros, se conserva casi íntegramente. Estaba cubierta por una bóveda de crucería, hoy hundida, apoyada sobre mensuras. Hacen la función de contrafuertes dos torrecillas en los ángulos exteriores que le dan un aspecto de torreón defensivo. Esta idea se ve reforzada por la existencia de una ventana con forma de aspillera.

En la pared que da al oeste, hay abiertos dos lucillos sepulcrales de pequeñas dimensiones, propios para alojar infantes. En la pared sur se abre otro similar y en la pared oeste se encuentra otro, de mayor tamaño, cubierto por un arco de medio punto cuyo intradós está adornado, al igual que el de la entrada principal, con grutescos. Los sillares externos de la pared de este lucillo se han venido abajo, por lo que ha quedado abierto hacia el exterior asemejándose a una ventana.

Sobre el lucillo de la pared sur se abre una ventana abocinada, adornada en su interior con una especie de ajedrezado.

Su estilo arquitectónico es una mezcla de elementos góticos y renacentistas por lo que su construcción podría fijarse en torno a los últimos años del siglo XV o a la primera mitad del siglo XVI.

En torno a la ermita se encuentran los restos de unas edificaciones de sólidos muros que pudieran haber correspondido a alguna venta u hospedería. Comentaba un anciano de Puerto Seguro, que aquellas ruinas habían sido una “posada para peregrinos”. Esto, junto con el hecho de que se encuentra al lado de un antiguo camino que iba al pueblo portugués de Almeida, reforzaría esta teoría.

 


Notas:

  • 1.- Puerto Seguro y su Entorno. Por José Ferreira Suárez y Gabriel Sevillano Ledesma. Diputación de Salamanca. ISBN 84-7797-208-7 
    • Diseño: © J. Sevillano