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Villar de Ciervo según Yeyo

A continuación se recogen varios apartados del libro de Aurelio Martín García (Yeyo) titulado: Villar de Ciervo (Leyenda de un topónimo).

Índice

VILLAR DE CIERVO (LEYENDA DE UN TOPÓNIMO): (subir)

De camino hacia Portugal por tierras de Ciudad Rodrigo, el rey D. Juan II de Castilla y su séquito acamparon en un paraje al oeste del río Águeda, unas tres leguas después de cruzarlo por el vado la viña.

Ya era oscurecido y en el ajetreo de la acampada su hija, la princesa Isabel, se alejó de la comitiva perdiéndose en el campo. El temor y la confusión fueron grandes pues por la zona abundaban los salteadores de caminos y peligrosas alimañas.

Como no aparecía, la preocupación fue en aumento elevándose rezos a la Virgen María, que se había aparecido milagrosamente en el año de 1384 en un valle cercano al campamento.

Durante las oraciones el rey se quedó dormido y soñó que, estando de caza perseguía un ciervo por una vereda hasta una puente, donde se detuvo. Al intentar matarlo un resplandor cegó sus ojos y al abrirlos se encontró milagrosamente ante la Nuestra Señora, que le demandó no herir al ciervo si quería hallar con vida a su hija.

Al amanecer, cuando despertó, encontraron al venado del sueño y lo siguieron hasta la puente donde se paró; debajo, dormida sobre el pasto, apareció la princesa sana y salva. Ordenó D. Juan II que el lugar se denominara a partir de entonces, Villar de Ciervo.

Corría el año 1458 cuando Isabel, nombrada heredera de Castilla por su hermanastro Enrique IV, mandó que se edificara una capilla con un camerino en honor de la Virgen, bajo la advocación de Nuestra Señora del Valle; y que se eximiera a los habitantes de la zona del pago de impuestos.

Al subir al trono en el Año del Señor de 1474, Isabel “la Católica” como agradecimiento a la ayuda prestada por los cervatos en su lucha contra Doña Juana “la Beltraneja”, confirmó el topónimo de Villar de Ciervo para el mencionado lugar dotándolo de realengo y con escudo de armas, en el que figura “un ciervo sobre una puente”.

LAS TUMBAS DE LOS ÁLAMOS BLANCOS de Villar de Ciervo: (subir)

Tumbas Villar de Ciervo)

Las Tumbas de los Álamos Blancos son unas sepulturas excavadas en el paraje conocido por los Álamos Blancos, son cuatro alineadas de dos en dos en una roca a la sombra de unas encinas, su edad se desconoce pues no han sido aún catalogadas a pesar de que su estado de conservación es muy bueno y tienen un fácil acceso desde el camino.

LA SACRISTÍA DE CAMPO REDONDO de Villar de Ciervo: (subir)

Sacristía de Campo Redondo (Villar de Ciervo)

A medio camino entre Aldea del Obispo y la Bouza, se encuentra la finca conocida por Campo Redondo, a poca distancia de sus casas en medio de la finca se divisan las ruinas de un edificio religioso que los lugareños Conocen por La Sacristía, por suponer que el edificio que se conserva en pie es la sacristía de la anterior iglesia.

Es un cubo de pocas dimensiones construido en piedra de sillar, y sin duda de estilo gótico por el arco lobulado de la puerta de entrada y por los nervios de lo que se supone era la bóveda que lo cubría. Destaca en su interior el arco de la ventana que mira al naciente por su variada ornamentación, además componen su estructura una ventana arpillera, para dar luz y unas hornacinas enclavadas en la pared.

Al exterior, presenta la forma de torreón de fortaleza por los salientes que en cada esquina están adosados a la pared.

Destaca así mismo, el arco de entrada, de lo que se cree era la iglesia, adornado interiormente por cabezas de ángeles, menos la dovela central que presenta un jarrón con azucenas propio del escudo de la catedral de Ciudad Rodrigo.

No existen escritos relativos a su construcción, ni a su uso ni a su abandono y posterior ruina; por lo que es difícil hacer un relato pormenorizado de esta construcción.

Si se realiza una visita a estas ruinas se pueden observar también en las inmediaciones unas tumbas antropomórficas labradas en la roca que por allí existen.

Las ruinas de la Sacristía han sido tema de estudio por D. Emilio Piriz Pérez, en su libro: ”La arquitectura Gótica en la Diócesis de Ciudad Rodrigo”.

LA ERMITA Y EL EGIDO de Villar de Ciervo: (subir)

Llegando a Villar de Ciervo por la carretera de Ciudad Rodrigo nos encontramos en primer lugar con la ermita del humilladero, donde se venera una imagen de Jesús Nazareno; unos metros mas adelante, a la izquierda, hay un terreno con un caño y unas pozas conocidos por el Egido, este era un lugar destinado a lavadero público y a mercado de cerdos todos los domingos.

Cuenta la tradición que hace algunos años acudía a lavar la ropa al Egido una hermosa moza perteneciente a una de las mejores familias. Y como todos los días pasaba por el lugar un mozo trabaron amistad y terminaron enamorándose, juntos pasaban muchos ratos y rezaban en la ermita donde se prometieron amor eterno.

Un domingo durante el mercado de cerdos el joven pidió al padre de la moza la mano su hita, a este le pareció que el mozo no era lo suficientemente bueno para su hija y lo rechazó exclamando: “sólo te casarás con mi hija si este verraco que vengo a vender habla”.

El joven se marchó y motivado por el cariño que sentía hacía su amada, reunió entre sus ahorros y lo que pidió prestado a parientes y amigos, los 300 maravedíes que costaba el cerdo y lo compró; se encaminó hacía la ermita y después de rezar por su amor, marchó al vecino pueblo Barba de Puerco (Puerto Seguro), donde cambió el cerdo por una imagen del Nazareno.

Subió la imagen a un carro y la trasladó a la ermita donde la cambió por la antigua, llamó a la joven y rezando pidieron su intercesión. Atraídos por una luz acudieron los vecinos y ante todos el joven preguntó al padre si mantenía su promesa de dejarlos casar si el cerdo hablaba. Entonces el Nazareno tomó la forma del verraco y dijo: “quiero con estas palabras dar fe del amor que se profesan estos jóvenes”. Dicho esto volvió a su apariencia anterior con una leve sonrisa en su rostro, aún puedes verla si te acercas a la imagen del Nazareno de Villar de Ciervo. Hubo grandes fiestas para celebrar los esponsales y aún en nuestros días se comenta boca a boca que la imagen del Nazareno de Villar de Ciervo fue cambiada por un verraco en Puerto Seguro (Barba de Puerco).

 

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