Villar de Argañán

Villar de Argañán: lugares de enterramiento

Fachada del cementerio de Villar de Argañán Escudo de la familia Nogales Delicado en la puerta del cementerio de Villar de Argañán

Del análisis de los libros de partidas de defunción de Villar de Argañán, no he logrado concretar quien fue la última persona enterrada en la Iglesia y cual la primera enterrada en el cementerio y en consecuencia tampoco la fecha exacta en que tuvo lugar el cambio del lugar de enterramiento ya que Domingo Toribio, párroco del pueblo entre 1831 y 1846, no hacia constar referencia alguna al lugar de enterramiento.

Matías Palles es la última persona en cuya partida de defunción se hace referencia a que fue enterrada en la Iglesia. Falleció el 6/9/1832 y textualmente figura: “.. recibió los Santos Sacramentos de Penitencia, Viático y Extrema Unción. Hizo testamento disponiendo, que su cuerpo se enterrase en esta Iglesia con misa de cuerpo presente, …”.

Por otra parte, en la partida de defunción de dicho Domingo Toribio, fallecido el 6-10-1846 se dice que fue enterrado en el cementerio. En la misma textualmente figura: “.. Don Domingo Toribio, cura párroco del mismo pueblo y su anejo Barquilla y no habiendo hecho testamento, dispusieron sus padres, que su cuerpo fuese sepultado en el Campo Santo del propio lugar…”

En consecuencia, entre los años 1832 y 1846 los enterramientos de Villar de Argañán dejaron de hacerse en la Iglesia y comenzaron a realizarse en el cementerio.

Señalar que el Sr. Vicente piensa que en la Iglesia durante la misa y otras celebraciones religiosas las personas se colocaban sobre la sepultura de los familiares que en ella estaban enterrados. Esto lo recuerda de su tía Vitorina (hermana del Sr. Rufino) que siempre colocaba el reclinatorio sobre la tumba de un familiar.

No obstante, una duda que surge es saber si el cementerio de entonces era el actual. Señalar que alrededor de 1975 se hicieron obras y se limpio el terreno de los actuales jardines de la Iglesia y en ellas aparecieron abundantes huesos humanos. Se desconoce si ese lugar se usaba como osario o como cementerio. Entre otras personas, en estas obras, trabajó José Méndez (padre de Juan Antonio, etc.).

Según el Sr. Vicente en los años 60, desconoce si coincidiendo con las obras de la Iglesia, se rebajo la calle de los barreros y en la zona de la puerta de la Iglesia que da al sur, al realizar dicho rebaje, aparecieron piedras dispuestas “como formando sepulturas” y granos de trigo “como fosilizado

En Alameda, en cambio, figura claramente que:

Por otra parte, indicar que la puerta del cementerio de Villar de Argañán fue donada por el dueño de Hurtada (Nogales Delicado). Dicha puerta es de hierro y contiene su escudo.

Las dos fotos corresponden a:

Los brotes epidémicos y de cólera de finales del XVIII y principios del XIX se consideraron debidos a los cadáveres enterrados en las iglesias

La cédula emitida por Carlos III, el 3/4/1787, contemplaba la erradicación de los cementerios parroquiales en las iglesias por insalubres.
El 1/11/1813 las Cortes promulgaron una orden en la que se advierten las infracciones y establecen el plazo de un mes para el establecimiento de cementerios provisionales a la espera de construir los definitivos, fuera del entramado urbano y en lugar apropiado, elevado y ventilado.
El 2/11/1828 se promulgo una real orden en la que se prohibió inhumar en el interior de las iglesias, a excepción de religiosos, obispos y arzobispos.
El 19/9/1865 se volvió a dictaminar una Real Orden que fue reiterada por otra promulgada el 6/8/1867 dirigida a los gobernadores de las provincias. (Nota 1)

Hay que tener en cuenta que en esos años, el pueblo no se creía enterrado en lugar sagrado si no era dentro de los templos. Lo que para los monarcas ilustrados era un problema de salud publica, para la sociedad era una alteración de la tradición cristiana.

A principios de 1805 el mal olor derivado del elevado número de cadáveres enterrados sería objeto de quejas del vecindario de la catedral. Los médicos dictaminaron que los enterramientos en la Seo eran perjudiciales para la salud pública y que convenía que se pusieran braseros con ollas de vinagre y espliego para purificar el aire, teniendo además abiertas las puertas algunas horas y tapando los agujeros y rendijas de las sepulturas con cal.

A pesar de la insistencia de las autoridades del Hospital de la Pasión de Ciudad Rodrigo y de los obispos de Ciudad Rodrigo y Salamanca, no se consiguió un cementerio provisional hasta el 17/4/1805 en que el Ayuntamiento eligió unos terrenos junto al convento de San Francisco. A continuación, para el cementerio definitivo (el actual), se eligieron unos terrenos en el camino que lleva a las viñas de Terralba que comenzó a funcionar el 20/7/1805.

También datan de 1805 los cementerios de Lumbrales, Robleda y Barruecopardo.

Señalar que la gente era reticente a este cambio. Entendían que, alejados de las iglesias, conventos y sus alrededores, los cuerpos de sus parientes no descansarían en tierra sagrada. (Nota 2)


Notas:

1: Historia y arte en el cementerio de Calahorra por Miguel ángel Alcalde Arenzana

2: Aspectos médicos sanitarios de la guerra de la Independencia en Ciudad Rodrigo (1808-1814) por Raúl Velasco Morgado.

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